Documental Español TVE sobre los Gauchos en la región de la llanura pampeana, en los pagos de San Antonio de Areco, Buenos Aires, Argentina.
Emilio A. Coni señala que la primera prueba documental de la existencia de individuos de tipo gauchesco la encontramos en Santa Fe, en una carta de Hernandarias del 8 de julio de 1617, que dice así: "He puesto orden en las vaquerías de las que vivía mucha gente perdida que tenían librado su sustento en el campo... atenderán por el hambre y necesidad a hacer chácaras y servir poniéndose a oficio a que he forzado y obligado a muchos mozos perdidos poniéndolos de mi mano a ello...".Esos "mozos perdidos" que Hernandarias quería, ingenuamente, sacar de las correrías camperas, eran criollos, hijos de padre español y madre guaraní. No eran indios, pues entre ellos la difusión de los caballos se hizo lentamente; no eran negros, porque los esclavos se cuidaban celosamente. El Cabildo santafesino respondió indignado a Hernandarias: "En esta ciudad no hay mozos perdidos ni vagabundos porque es muy corta y los mozos sirven a sus padres en sus chacras y estancias y cuando fuera verdad que hubiera mucha cantidad de mozos perdidos y todos se sustentaran del ganado vacuno cimarrón no se podía echar de ver ni fuera de ningún daño antes de provecho...".Pero en 1635 el propio Cabildo se quejaba, de "los jóvenes criollos santafesinos que van a cazar y vivir entre los indios (charrúas y chanáes) copiando sus costumbres y defectos”. Las vaquerías de Santa Fe a Entre Ríos, se convirtieron en verdaderas expediciones y más peligrosas aún en Bs As, desde 1650. Una vaquería requería de un fuerte capitalista que contara con docenas de carretas y que pudiera alimentar durante seis meses a los miembros de la expedición.En el acta del Cabildo del 7 de febrero de 1642 se produjo la primera mención sobre esos gauchos, como "cuatreros y vagabundos" que andaban por estancias. En otras sesiones se habló de los “arrimados", que eran gauchos que vagaban entre estancias, o "changadores" quienes carneaban ganado ajeno con el objeto de vender el cuero y canjearlo por algo en pulperías. Para el censo de 1738 la población rural de Buenos Aires era de 1.102 personas. En 1753 el gobernador Andonaegui fijó la pena de doscientos azotes para todo aquel que portara un cuchillo: eso marcó el inicio de los problemas del gaucho con la ley urbana. El proceso de Juancho Barranco –para Coni, el primer Martín Fierro– mostró al precursor del gaucho perseguido en 1759: Barranco fue acusado por el cura de Lujan de vivir amancebado con una mujer casada, y fue perseguido por una partida hacia la tierra de los indios. La partida los alcanzó y Barranco: ¡Déjenme al Alcalde, que quiero pelear con él! Rindasé Barranco!: Primero muerto que rendido!. Varios testigos que declararon coincidieron en describirlo como un gaucho "que no se ocupa más que en hurtar mulas y caballos a los vecinos y llevarlos para vender a los indios". Barranco, interrogado por su oficio dijo ser: "Peón de campaña”. Unos años antes, el Cabildo había descrito a los gauchos como personas "sin Dios, sin Rey y sin Ley ".En un proceso tramitado en 1795 en la Capilla de Mercedes de la Banda Oriental, la "Causa contra Bernardo Ledesma por vago", preguntado un testigo sobre el oficio del acusado contestó que "le consta que es gaucho y que no sabe tenga otro ejercicio que andar de rancho en rancho y en las pulperías embriagándose y después con el cuchillo en la mano peleando con todo el mundo". El reo no aceptó aquella acusación: "Es falso que sea gaucho", dijo. Uno de los libros más deliciosos de Adolfo Bioy Casares es Memoria sobre la pampa y los gauchos, Publicado por Sur en 1970. Allí, Bioy se pregunta llanamente si los gauchos y la pampa existen o, lo que es peor, si existieron alguna vez. "En la provincia de Buenos Aires –escribe Bioy– no he conocido a ninguna persona medianamente allegada al campo que pronunciara el vocablo "pampa", en la acepción atinente de la llanura que vemos desde el automóvil. Frasecitas del tenor de “Voy a galopar un rato por la pampa" son concebibles únicamente en extranjeros de comedia, con propósito caricaturesco. En Bartolomé Hidalgo, el más antiguo de los poetas gauchescos, no encontré la palabra. En las muchas páginas de Ascasubi aparece en dos o tres ocasiones. Primero en el Santos Vega: Ansi la Pampa y el monte A la hora ‘el mediodía Un desierto parecía "También en una nota a esos versos, que registra la acepción original de "territorio desierto". Como prenda de amistad "Creo que Hernández emplea dos veces la palabra; una en El Gaucho Martín Fierro. Si no me equivoco "pampa" no figura en el Fausto de Estanislao del Campo. Hilario Ascasubi señala, en 1872, que el "gaucho ha desaparecido" (en el prólogo de Santos Vega) y Vicente Fidel López, en 1883, afirma "no existe ya: hoy es para nosotros una leyenda de ahora setenta años"
La Pampa y el Gaucho, documental de la TVE, España 1994 video phone beyonce mp3 | |
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| Education | Upload TimePublished on 26 Oct 2018 |
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